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martes, 20 de marzo de 2012

Rincón del Valle: Desayuno en San Salvador de Jujuy

Cuando elegimos el hospedaje para nuestro viaje por Jujuy, nunca imaginamos que los desayunos serían motivo de excepción. El desayuno en el hostal Rincón del Valle, bien vale la pena la excepción.


Andrea y Pablo, sus dueños, nos esperaban cada mañana con panes, mermelada y alguna sorpresa dulce, todo casero y recién hecho. Además del café con leche en tazas de barro gigantes y la calidez de su charla matutina. La exquisitez y el sabor de lo casero convivían en sus panes y mermeladas: panes de salvado y trigo, y mermeladas de durazno, ciruela y frutilla. Ahora, un mes después, nos preguntamos: ¿por qué no trajimos un frasco de las mermeladas de Andrea?

Los detalles son ley en el tranquilo hostal. Nada está librado al azar: desde la ubicación de las plantas ("Siempre hay un lugar que les gusta más. Ahí crecen mejor", nos enseñó Andrea), hasta la sorpresa dulce para acompañar el desayuno (en San Valentín nos despertaron con unas riquísimas galletitas con forma de corazón).

La tranquilidad del comedor, el sol que entra por la ventana, los mil y un objetos que decoran los espacios, el saludo diario de Lalo, su hermoso perro, todo se vuelve a dibujar en nuestra mente. Ambos lograron que sintiéramos la tranquilidad de volver a casa después de un día de horas de viaje, tierra y pies cansados.

No vamos a romper la promesa que le hicimos a Andrea, vamos a volver todas las veces que visitemos Jujuy. Además, tenemos que volver por las mermeladas.


domingo, 19 de febrero de 2012

El Cafecito de Tukuta: Café con queso de cabra en Tilcara

Llueve en Tilcara, quebradas de Jujuy. Después de recorrer la imponente Garganta del Diablo, bajamos al pueblo con una fria lluvia de verano.


Los pies mojados, las mochilas cargadas y la cara con tierra nos pedían algo caliente. Lo inesperado se volvió posible: frente a la plaza principal encontramos un café, El Refugio de la Música. Suenan carnavalitos, zambas y chacareras. Las paredes recubiertas con íconos de la música folclórica argentina decoran la pequeña esquina.


En sólo minutos se volvió refugio de varios turistas que ocuparon todas las mesas. Mezcla de idiomas y tonadas: jujueño por un lado, ingleses intentando pedir un café con su mejor español y risas cordobesas de fondo.


Pedimos dos cafés con leche en jarritos de cerámica con "completos": pan de grasa finito con queso de cabra, mermelada de frutilla y manteca. La fusión de sabores poco comunes para nuestro paladar porteño arrazaron con los tipicos cafés con medialunas. El queso de cabra suave frente a la acidez de la mermelada sobre la fuerza del pan de grasa, no tienen comparación.


El norte argentino no sólo nos está maravillando con sus paisajes sino también por sus sabores. Panza llena, corazón contento dice el dicho. En este caso, fue panza llena por la merienda y corazón contento por el descubrimiento.